El cuerpo y las emociones
El cuerpo y las emociones
Nuestras emociones y su forma de expresión afectan nuestro cuerpo y muchas de las enfermedades que padecemos son fruto de un amala gestión de estas emociones.
Sábado 21 de Junio
Entrada Libre (debe reservar cupo)
Mas información 0414-9585001
Pensamientos repetitivos ….
Quien nunca haya tenido esos indeseables pensamientos negativos que invaden tu día a día, una y otra vez que lance la primera piedra. A veces están alli durante días enteros sin descanso y en ocaciones sin pausa interrumpiendo nuestro diario vivir, hasta provocarnos dolor de cabeza, poniéndonos de mal humor y disminuyendo considerablemente nuestra eficacia, pero sobretodo creando ansiedad.
Pelicula: Freud Pasion Secreta (Con fines Académicos)

Película pseudo-biográfica que describe, a partir de 1885, cinco años de la vida del psicólogo vienés Freud (1856-1939). Por esa época, muchos de sus colegas rechazaban tratar pacientes de histeria, porque creían que solamente lo simulaban para llamar la atención. Pero Freud aprendió a utilizar la hipnosis para encontrar las razones de sus psicosis. En este caso, su paciente es una joven que rehúsa beber agua y sufre pesadillas recurrentes que la atormentan. El guión lo supervisó Jean-Paul Sartre.
Comentario de Joel Cobos:
Esta película, cuyo guión supervisó Jean-Paul Sartre, describe de manera clara y fácil de entender el periodo en que Freud utilizó la hipnosis, y cómo la fue derivando hacia lo que más tarde llamó “Psicoanálisis”, y cómo fue desarrollando su teoría sexual de la neurosis. El tratamiento que se hace de la hipnosis en la película está muy mal actuado, y probablemente agravado por el doblaje al castellano. Sin embargo todos los “experimentos” y la fenomenología que reproducen sí que se corresponde con la realidad.
“Me juró que no lo volvería hacer … ”
“Me juró que no lo volvería hacer … ”
En ocasiones, las distintas denominaciones de los malos tratos lleva a confusión: Violencia de Género, Violencia Doméstica, de pareja, hacia las mujeres, masculina o sexista…
La violencia doméstica hace referencia a aquella que se produce dentro del hogar, tanto del marido a su esposa, como de la madre a sus hijos, del nieto al abuelo, etc. Excluye aquellas relaciones de pareja en las que no hay convivencia.
La violencia de género tiene que ver con “la violencia que se ejerce hacia las mujeres por el hecho de serlo”, e incluye tanto malos tratos de la pareja, como agresiones físicas o sexuales de extraños, mutilación genital, y sumado a esto siempre esta la violencia psicológica.
Muchos se preguntan porque aun cuando la mujer admite que hay violencia en su relación o en su hogar a pesar de ello continúan insistiendo en relaciones que incluso son en extremos riesgosas a veces solo se sostienen en la débil promesa de cambio de la pareja, cambios que en la mayoría de las veces no llega sin el apoyo profesional. La mujer permanece en una relación abusiva por muchas razones, algunas de las razones pueden ser: Temor por su seguridad o la de sus Hijos, dependencia económica, falta de lugar adónde ir, deseos de no separar la familia, amenazas de la pareja con dañarla, esperanzas de que la relación mejore.
En la realidad cada caso es muy particular existen factores comunes en cada una de estas relaciones peligrosas, si así quisiéramos llamarlas, y es el hecho de que lo que pasa y lo que se permite depende de las partes involucradas, es decir, no existe victimario sin victima y viceversa.
Cada individuo hace aportes para que la relación de violencia existente entre los cónyuges continúe o se extinga, solo depende de los individuos involucrados, lo que el otro hace solo puede ser posible si yo lo permito, es un juego peligroso un circulo vicioso del que es difícil zafarse, aun que el mismo Estado genere todo los mecanismos legales posibles nadie puede proteger a alguien de si mismo, incluso nadie puede proteger a alguien que no quiere ser protegido, es decir, los únicos que pueden terminar con el espiral de agresiones son los mismos individuos inmersos en el problema.
Yo soy de los que creo que en algunos casos de parejas con problemas de violencia no todo terminan como los cuentos de hadas, o quizás si, con una pequeña acotación: “y vivieron felices por siempre (cada uno por su lado)”. La disposición de ambos de resolver el problema es de vital importancia, la participación activa en la búsqueda de la solución es necesaria para extinguir los actos de agresión de cualquier tipo, la experiencia me dice que cuando hay disposición las agresiones cesan de inmediato e incluso de manera permanente, el compromiso mutuo de respeto y de continuar una vida juntos es el ingrediente principal sumado a la orientación profesional para lograr reescribir una nueva historia de pareja. No es tarea fácil pero tampoco imposible cuando ambos toman las riendas, cuando lo importante no es buscar culpables sino soluciones, caso contrario cuando uno de los dos nos esta dispuesto a hacer lo que hay que hacer, cuando no existe disposición verdadera, es fácil recaer de nuevo y repetir agresiones, en estos casos todos, incluso el terapeuta, dependen de que la victima o el mismo victimario se de cuenta que la única solución posible es separarse
Twitter:@eudomarr
Psicología de la soberbia
La soberbia consiste en concederse más méritos de los que uno tiene. Es la trampa del amor propio: estimarse muy por
encima de lo que uno vale. Es falta de humildad y por tanto, de lucidez. La soberbia es la pasión desenfrenada sobre sí mismo. Apetito desordenado de la propia persona que descansa sobre la hipertrofia de la propia excelencia. Es fuente y origen de muchos males de la conducta y es ante todo una actitud que consiste en adorarse a sí mismo: sus notas más características son prepotencia, presunción, jactancia, vanagloria, situarse por encima de todos lo que le rodean. La inteligencia hace un juicio deformado de sí en positivo, que arrastra a sentirse el centro de todo, un entusiasmo que es idolatría personal.
Hay dos tipos de soberbia; una que es vivida como pasión, que comporta un afecto excesivo, vehemente, ardoroso, que llega a ser tan intenso que nubla la razón, pudiendo incluso anularla e impedir que los hechos personales se vean con una mínima objetividad. La otra es percibida como sentimiento cursa de forma más suave y esa fuerza se acompasa y la cabeza aún es capaz de aplicar la pupila que capte la realidad de lo que uno es, aunque sólo sea en momentos estelares. Entre una y otra deambula la soberbia, transita, circula, se mueve y según los momentos y circunstancias hay más de la una o de la otra.
La soberbia es más intelectual y emerge en alguien que realmente tiene una cierta superioridad en algún plano destacado de la vida. Se trata de un ser humano que ha destacado en alguna faceta y sobre una cierta base. El balance propio saca las cosas de quicio y pide y exige un reconocimiento publico de sus logros. Para un psiquiatra , estamos ante lo que se llama una deformación de la percepción de la realidad de uno mismo por exceso.
Ante la soberbia dejamos de ver nuestros propios defectos, quedando éstos diluidos en nuestra imagen de personas superiores que no son capaces de ver nada a su altura, todo les queda pequeño. Hay una gradación entre las tres estirpes, soberbia-orgullo-vanidad, que van de más a menos intensidad, tanto en la forma como en el contenido. Entre la soberbia y el orgullo hay matices diferenciales, aunque el “ritornello” que se repite como denominador común puede quedar resumido así: apetito desordenado de la propia valía y superioridad. Es una tendencia a demostrar la superioridad, la categoría y la preeminencia que uno cree que tiene frente a los de su entorno. En general estos dos conceptos se manejan como términos sinónimos, aunque se pueden espigar algunas diferencias interesantes.
La soberbia es más cerebral, se da en alguien que objetivamente tiene una cierta superioridad, que realmente sobresale en alguna faceta de su vida. Facetas concretas de su andadura tienen un relieve que las realzaba sobre los demás. Hay una evidencia por la que puede ser tentado por la soberbia, no necesitando del halago de los otros y haciendo él mismo su propio y permanente elogio de forma clara y difusa, rotunda y desdibujada, a tiempo y a destiempo, con ocasión y sin ella. Sus manifestaciones son más internas y privadas, aunque pueden ser observadas por una atmósfera grandiosa que él crea sobre su persona y además, a través de sus máscaras; hay arrogancia, altanería, tono despectivo hacia los demás, que se mezclan con desprecio, desconsideración, frialdad en el trato, distancia gélida, impertinencia e incluso, tendencia a humillar. Otras veces, esas máscaras son de una insolencia cínica, mordaz, con un ritintín de magnificencia que provoca en el interlocutor un rechazo frontal. En los casos algo más leves, baja la hoguera del engreimiento y entonces la relación personal se hace más soportable.
El orgullo es más emocional. Es una alta opinión de uno mismo mediante la cual la persona se presenta con una superioridad y un aire de grandeza extraordinario. Puede ser lícito y hasta respetable. Decía Luis Vives que «es un amor a uno mismo por méritos propios». Puede ponerse de manifiesto en circunstancias positivas, en donde el lenguaje coloquial se mezcla con hechos e intenciones. En esos casos dimana de causas nobles y puede ser hasta justo. El orgullo de ser un buen cirujano, un buen padre, un excelente poeta, ser de una región concreta de un país… Todo esto está dentro de unos límites normales. Puede encuadrarse en el reconocimiento a una labor bien hecha.
La palabra vanidad procede del latín “vanitas,-tatis”, que significa falto de sustancia, hueco, sin solidez. Se dice, también, de algunos frutos cuyo interior está vacío, en donde sólo hay apariencia. Mientras la soberbia es concéntrica, la vanidad es excéntrica. La primera tiene su centro de gravedad dentro, en los territorios más profundos de la arqueología íntima. La segunda es más periférica, se instala en los aledaños de la ciudadela exterior. La soberbia es subterránea. La vanidad está en la pleamar del comportamiento. En la soberbia uno tiene una enfermedad en el modo de estimarse uno a sí mismo, en una pasión que tiene sus raíces en los sótanos de la personalidad en donde brota el error por exceso de autonivel. En la vanidad la estimación exagerada procede de fuera y se acrecienta del elogio, la adulación, el halago, la coba más o menos afectada y obsequiosa que lleva a dilatar alguna faceta externa y que de verdad tiene un fondo falso, porque no contempla más que un segmento de la conducta.
En la soberbia y en la vanidad hay una sublevación del amor propio que pide un reconocimiento general. La primera es mas grave, porque a ella se suele añadir la dificultad para descubrir los defectos personales en su justa medida y apreciar las cosas positivas que hay en los demás, al permanecer encerrado en su geografía ampulosa.
Se pueden distinguir dos modalidades clínicas de la soberbia, entre las cuales cabe un espectro intermedio de formas soberbias. Una es la soberbia manifiesta que es notarial y que se la registra a borbotones, con una claridad absoluta, lo cual suele ser poco frecuente. Hay petulancia y presunción. La otra es la soberbia enmascarada, que es la más habitual y que se camufla a “soto voce” por los entresijos de la forma de ser y que es más propia de las personas inteligentes y teniendo un sentido amplio y desparramado que asoma, se esconde, salta y bulle y revolotea por su mundo personal. ¿Cuáles son estos síntomas? Voy a resumirlos esquemáticamente:
1.- Aire de suficiencia que refleja un bastarse a sí mismo y no necesitar de nadie. Engreimiento que esculpe y hace hierático el gesto y lleva al hábito altanero.
2.- La borrachera de sí mismo tiene su génesis de una zona profunda e íntima donde se elabora esa superioridad. Las manifestaciones más relevantes son: susceptibilidad casi enfermiza para cualquier crítica con un cierto fundamento; gran dificultad para pasar desapercibido; tendencia a hablar siempre de sí mismo, si éste no es el tema central de conversación, enseguida decae su interés en la participación y el diálogo con los demás; desprecio olímpico hacia cualquier persona que aflore en su cercanía y de la que se pueda oír alguna alabanza. Esta embriaguez puede disfrazarse de los más variados ropajes.
3.- La soberbia entorpece y debilita cualquier relación amorosa. Cuando alguien tiene un amor desordenado a sí mismo como el descrito, es difícil darse a otra persona y poner los sentimientos y todos sus ingredientes para que esa relación se consolide. Esto hace casi imposible la convivencia, volviéndola insufrible, pues reclama pleitesía, sumisión, acatamiento y hasta servilismo. No podemos olvidar, que para estar bien con alguien, para establecer una relación de convivencia estable y que funcione hace falta estar primero bien con uno mismo.
4.- En la soberbia se hospeda una obsesión exagerada por uno mismo, que ha ido conduciendo a una excesiva evaluación del propio mérito. Y afloran términos como alardear, jactarse, vanagloriarse.
Lo contrario de la soberbia es la humildad. Todo el edificio de la persona equilibrada se basa en una mezcla de humildad y autoestima. La una no está reñida con la otra. Una persona que reconoce sus defectos y lucha por combatirlos y a la vez, tiene confianza y seguridad en sus posibilidades.
Entre la soberbia, el orgullo y la vanidad hay grados, matices, vertientes y cruzamientos recíprocos. Por esos linderos se suele acabar en el narcisismo, patrón de conducta presidido por el complejo de superioridad, la necesidad enfermiza de reconocimiento de sus valías por parte de la gente del entorno y la permanente autocontemplación gustosa.
Lasch, en su libro La cultura del narcisismo, dice que en la cultura americana éste es un emblema de nuestro tiempo. Freud puso de moda este término, recordando a la planta del narciso, que crece a orillas de los estanques y se mira en el espejo que el agua le ofrece. Lipovetsky, en su obra La sociedad perdida, habla del interés desmedido por la propia imagen: por la personalidad, por el cuerpo y sus partes descubiertas (la cara y las manos) y por la necesidad de aprobación de los demás que tienen este tipo de personas. El análisis se complica más de lo que quisiéramos y hay un terreno magnético e imantado entre estas tres estirpes mencionadas.
Sólo el amor puede cambiar el corazón de una persona. Cuando hay madurez, uno sabe relativizar la propia importancia, ni se hunde en los defectos ni se exalta en los logros. Y a la vez, sabe detenerse en todo lo positivo que observa en los que le rodean. Saber mirar es saber amar. A lo sencillo se tarda tiempo en llegar
Enrique Rojas es catedrático de Psiquiatría. Su último libro es Adiós Depresión
Acumular Basura Emocional …
Es una paradoja que los seres humanos botemos los desechos orgánicos y guardemos la basura emocional.
Tú, tan pronto como puedes sacas afuera la basura, el mal olor, en algunos incluso el miedo a contaminarte te lleva a crear rutinas y hábitos para desechar la basura que tenemos alrededor , pero no hacemos lo mismo con las emociones toxicas incluso algunos conviven por años con estas emociones.
Un día de estos cualquiera deja sin sacar la basura, es mas!!, llévala contigo a todos lados!!, a la universidad, al trabajo, a un a cena, haz el amor con una bolsita de basura de varios días atado a tu cintura, y entonces veras que no tiene sentido acumular aquello que no nos es útil, al poco tiempo caerás en la cuenta de tu insensatez.
Es absurdo y nefasto incubar en el alma odio, culpa, rabia, rencor o miedo; puro veneno. y pretender ser feliz !!.
Todas estas son emociones que enferman y que se borran o se van con un perdón generoso y sincero, porque para ser felices solo necesitamos estar de verdad con Dios, estar en paz con nosotros mismos y ELEGIR lo mejor que no es otra cosa que desprendernos de aquello que ningún beneficio nos trae.
En este momento en que todos parecieran estar alterados y a la defensiva, Sólo precisamos mirar con ojos de amor y aceptar que los que nos ofenden están en la inconsciencia.
Debemos hacerlo para estar en paz y no acumular basura emocional dañina para la mente, el alma y el cuerpo.
Psict. Eudomar Rivera
El top 5 de las emociones toxicas
Las emociones y sentimientos no sólo determinan tu estado de ánimo, estos tienen la capacidad de influir en tus decisiones y por consiguiente en tu vida.
Sin embargo, no todas las emociones y sentimientos son buenos, algunos pueden dañar tu bienestar físico y emocional y son tan cotidianas que los cambios no se perciben o incluso el individuo pudiera no diferenciar una de otra, si bien es cierto que todas estas emociones tienen un fin en nuestro sistema, su permanencia afectar nuestra salud emocional.
El top de las emociones toxicas:
1. Ansiedad. Ésta aparece cuando sientes que se acerca una amenaza, cuando visualizas el futuro de manera negativa y, en consecuencia, intentas prepararte para hacerle frente. La ansiedad como reacción normal te permite afrontar una presión externa; sin embargo, es tóxica cuando se vuelve crónica, ya que se convierte en un temor irracional, excesivo.
2. Angustia. Diariamente enfrentamos situaciones que pueden generar en algún malestar Y esto es totalmente normal. Este malestar, decaimiento o falta de ganas, se le llama “bajo”, el problema surge cuando éste se convierte en una constante. La angustia puede produce malestar, incomodidad y depresión. Cuanto más tiempo pases en este estado, más tóxica se volverá esta emoción.
3. Enojo. Es una fuerza emocional que, cuando se canaliza de manera ganadora, te hace seguir adelante superando obstáculos; sin embargo, si no se sabe manejar se puede convertir en violencia y un factor destructor para ti y los que te rodean.
4. Envidia. Es un sentimiento que intoxica tus relaciones interpersonales y la forma de conectar con quienes te rodean. El envidioso tiene una gran dificultad para celebrar los éxitos de los demás, y a que realiza una comparación inmediata en la que siempre sale perdiendo. Éste es un sentimiento que puede crecer sino se aprende a controlar.
5. Culpa. No siempre las emociones que experimentas te favorecen, sino que, paradójicamente, muchas veces atentan contra tu felicidad. Es el caso de la culpa falsa o culpa tóxica, que posee un efecto letal: bloquea tu capacidad de disfrutar de la vida.
las emociones y sentimientos están ahí para ser sentidos, e incluso es una forma muy sofisticada que nos ayuda a evolucionar, a crecer, pero no para dominar tu vida, ni cegar la visión, ni robar tu futuro, porque, al momento de hacerlo, se vuelven tóxicas.
Psict. Eudomar Rivera
¿Soy Feliz?
Mientras medito viene mi mente la palabra felicidad, irremediablemente se hace necesario plantearme algunas preguntas ¿qué es la felicidad?, ¿puedo yo medir la felicidad? ¿Alguien habrá inventado algún aparato con el cual se puede medir?, más aún ¿será necesario medirla?, si puedo medirla que cambia en mi vida?, Es obvio que para poder medir algo se necesita un punto de comparación, entonces tendría que compararme con los demás, así pues debería preguntarme ¿soy mas feliz o menos feliz que los demás? y finalmente, después de dar respuesta a todo esto ¿eso me hará mas feliz?.
Se escucha a muchos hablando de la felicidad, y la mayoría coloca la felicidad en un sitio o evento que casi siempre esta en el futuro, casi nunca, por no decir nunca se hacen en presente, parecieras que la palabra felicidad no se pudiera utilizar en tiempo presente, se nos enreda la lengua al intentar decir “Soy Feliz” en su lugar hacemos afirmaciones que parecen anhelos colocando la felicidad en un sitio, cosa o evento: Voy a ser feliz cuando me case!, ¡cuando me gradúe ya veras!, si me gano la lotería voy a ser feliz, ¡el dinero no es la felicidad pero te deja en la parada! Cuando tenga mi casa si voy ser feliz!. Afortunada o desafortunadamente la felicidad no esta en graduarte sino en lo que yo hago como profesional, la felicidad no se encuentra en el dinero, sino en lo que yo hago con lo mucho o lo poco que tengo, la felicidad no esta en tener una casa, porque si nunca tienes casa significa que nunca podrás ser feliz? En fin, para poder ser feliz hay que olvidarse de planificarla ella llega sola a cada momento de tu vida, solo tienes que aprovecharla, dicen que el mejor viaje es el que no se planifica y es cierto así es la felicidad llega de improviso, a cuenta gotas y por pequeños espacios de tiempo, es como el maná de la biblia, la felicidad no la puedes almacenar, ni embotellar solo la puedes disfrutar! Y eso solo se logra viviendo en el presente, es decir aquí y ahora en este momento, es por ello que si somos como algunas personas que pareciera que viven en un columpio balanceándose hacia adelante (futuro) y hacia atrás (pasado) y dejan de vivir el presente, se nos hará muy difícil encontrar la felicidad.
Pero entonces ¿que es ser feliz?, ¿como puedo ser feliz?, la respuesta es mas simple de lo se pueda imaginar querido lector sin lugar a dudas la felicidad es la suma de una cantidad de acontecimientos pequeños y grandes que transcurre durante tu día a día, si! en el presente! son oportunidades, por ejemplo, reír uno no esperar cierta hora del día para comenzar a reír, la risa se aparece en un compartir, un chiste, algo gracioso o tierno, un determinado momento, y en ese justo momento lo aprovechamos, nos soltamos y sentimos con profundidad y vivimos ese momento, y así durante el día y durante la semana vamos sumando momentos que totalizan la felicidad, seria absurdo pensar que la felicidad es un logro final, no lo es, es algo mas simple y por tal razón hay que estar alertas, si lo dejas pasar tendrás que esperar que se repita, que ocurra de nuevo, y si no ocurre siempre podemos propiciar que esos momentos lleguen, recuerda que no los puedes planificar, pero los puedes propiciar , es por ello que se dice que la felicidad es una oportunidad y hay que estar dispuestos, expectante, preparados, con los ojos abiertos viviendo Aquí y Ahora
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